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Remedios Naturales para el Tratamiento de la Rosácea

Este es el post en el que voy a hablar del tratamiento natural para la Rosácea. Me hubiera gustado poder leer este texto cuando hace años buscaba información desesperadamente. En él, quiero resolver todas las dudas y preguntas que sé que te rondan la cabeza, porque probablemente son las mismas que yo me plantee en aquel momento cuando desgraciadamente la rosácea dominaba mi vida.

Imagino que ahora mismo tienes esa sensación de no saber hacia dónde tirar en el cuidado de tu piel, que estás harta de que la poca información que encuentras sea confusa o incomprensible y te sientes frustrada y perdida por no saber qué es lo que estás haciendo mal ni porque te pasa a ti…

Ahora que mi piel ha encontrado la calma, creo que es el momento de compartir todo aquello que me ha servido a mí y lo que creo que también te puede servir a ti.

Después de años de experiencia e intensa investigación sobre esta enfermedad, después de testar y probar cientos de productos e ingredientes, surgió mi deseo de crear mis propios productos.

Y así nació mi propia marca, para poder compartir contigo mi manera de ayudar a controlar la rosácea de forma completamente natural, sencilla y ecológica.

Pero antes de empezar, quiero contestarte a la principal pregunta, esa que todas nos hacemos…

¿La Rosácea se puede curar?

Te diré, que lamentablemente, aún no se ha descubierto ningún tratamiento que cure la rosácea definitivamente. Sin embargo, la buena noticia es que la rosácea sí se puede controlar. Yo misma soy un ejemplo y una buena prueba de ello.

Para ello, deberás introducir cambios tanto en el cuidado de tu piel como en tu estilo de vida, estando siempre pendiente de controlar los factores desencadenantes.

Es decir, adoptar una rutina adecuada en su conjunto te dará el secreto para mantenerla bajo control.

1. ¿Por qué me pongo roja?

Sé muy bien que estás harta de escuchar la eterna frase que tanto odiamos… ¿por qué te pones tan roja, es que tienes vergüenza?

Ya sabes que, al principio, en las personas que tenemos rosácea todo empieza porque tendemos a ruborizarnos con mucha facilidad.

Poco a poco, estos rubores (llamados flushing) se van haciendo más intensos y persistentes hasta que las zonas afectadas (sobre todo nariz y mejillas) terminan por quedar rojas permanentemente.

¿Qué sentimos? Pues sobre todo mucho picor o quemazón y muy frecuentemente notamos estas zonas más calientes que el resto.

Cuando la rosácea se vuelve inflamatoria pueden aparecer pápulas y pústulas, que son granitos enrojecidos similares a los del acné.

Pero… ¿Cuál es el motivo de este enrojecimiento?

Existen varios factores desencadenantes que suelen ser comunes para todas las personas que tenemos rosácea.

El primer paso debe ser controlar estos factores para evitar que la enfermedad siga avanzando.

LOS 6 FACTORES DESENCADENANTES

1. El Sol y los cambios de Temperatura

El frío te hace daño, el calor también, y el sol… Del sol mejor ni hablamos…

Es muy difícil hacer entender a la gente el daño que nos hace el sol. Todos los años la misma pregunta ¿por qué no tomas sol? si seguro que te va venir mejor.

No te dejes influir, debes ser consciente de lo que suponen para tu piel estos factores medioambientales. Evita exponerte al sol en exceso y usa siempre una protección solar adecuada.

2. Tabaco

Si como yo, nunca has fumado, enhorabuena. Sino deberías ir planteándote dejarlo.

Fumar y estar en entornos con humo empeora notablemente la salud de tu piel.

La razón es que el tabaco disminuye la oxigenación de los tejidos (la nicotina provoca vasoconstricción), esto limita el aporte de oxígeno y nutrientes, y empeora la microcirculación capilar, y esta es una de las principales causas del enrojecimiento facial.

3. Alcohol

Las bebidas alcohólicas incrementan la dilatación de los vasos sanguíneos. Por eso, debes evitar abusar de su consumo, ya que a la larga puede hacer que nuestra nariz y mejillas acaben enrojecidas permanentemente.

4. Estrés

El estrés es, sin duda, uno de los factores más importantes a la hora de controlar la rosácea. Y es que nuestra piel es un reflejo de nuestro estado emocional.

Por tanto, cualquier estado emocional alterado se notará directamente en tu piel. Sabes qué si ríes te pones roja, si lloras lo mismo. Es bastante complicado aprender a controlar este factor emocional, pero es una de las claves para mantener a raya está enfermedad.

5. Dieta

Hay dos tipos de alimentos que afectan de forma principal al enrojecimiento facial:

Por un lado, las comidas picantes o muy especiadas y por otro, alimentos con tiramina o liberadores de histamina (como quesos y lácteos, embutidos, chocolates…). La histamina genera reacciones responsables de la inflamación y el enrojecimiento de la piel. De modo que es importante controlar el consumo de estos alimentos.

Lo ideal, es que lleves una dieta equilibrada rica sobre todo en ácidos grasos. Además de reducir la inflamación, los alimentos ricos en ácidos grasos poliinsaturados ayudan a mantener tu piel hidratada de dentro hacia fuera.

6. Cosméticos Inadecuados

La piel rosácea es extremadamente sensible y reactiva. Por esta razón debes prestar mayor atención a todo aquello que uses. 

Por supuesto, sé que controlar esto no es tarea fácil.

Y esta es una de las razones que me llevaron tras años de investigación a crear mis propios productos seleccionando cuidadosamente los ingredientes más adecuados para aliviar cada uno de los síntomas. Elegí para ello, ingredientes completamente naturales que cuidaran mi rosácea de forma delicada. Porque para las que sufrimos este problema es necesario saber exactamente lo que estamos poniendo en nuestra piel.

2. ¿Qué errores cometo?

Cuando no sabía cómo manejar la rosácea, me empeñaba en ocultar las rojeces y los granitos (pápulas) de mi cara con cientos de capas de maquillaje sin saber que, en realidad, estaba empeorando la situación.

También empecé a lavarme el rostro más a menudo, casi compulsivamente y a usar exfoliantes fuertes incluso a diario.

¿Te está ocurriendo esto a ti?

Pues déjame decirte que es un grave error, porque lo único que lograrás con esto será lastimar aún más tu piel y su barrera protectora.

Grábate a fuego esta frase: En el cuidado de la rosácea, menos es siempre más …

LOS 5 ERRORES MÁS FRECUENTES QUE DEBES EVITAR

1. Lavarte la cara en exceso

Evita limpiar tu rostro en exceso, esto provoca un desequilibrio en la producción de sebo y además arrastra los ácidos grasos que protegen tu piel. No te laves la cara más de 2 veces al día; de hecho, una sola vez puede ser suficiente. Piensa que la limpieza de por sí es un proceso mecánico que implica fricción para la piel y representa una agresión en sí misma.

La clave es usar productos suaves con funciones hidratantes, como los bálsamos de limpieza que ayuden a reparar tu piel y disminuir los procesos inflamatorios de la rosácea. La limpieza con bálsamo te sorprenderá, ya que notarás como deja tu piel suave y calmada. Verás que más que una limpieza es casi un tratamiento. Para mí, es el descubrimiento que supuso un antes y un después en el cuidado de mi piel.

2. Usar productos astringentes: Alcoholes

El alcohol, ya sea de origen natural o un derivado sintético, puede irritar y secar tu piel. ¿Cómo lo puedes detectar en la lista de ingredientes? Normalmente aparece como “Alcohol”, “Alcohol desnaturalizado” (alcohol denat), “etanol” o “alcohol etílico”.

Este ingrediente se usa en tónicos y lociones sobre todo para pieles grasas o con acné y es muy importante evitarlos ya que deshidratan y dañan la barrera protectora de tu piel impidiendo que se regenere de forma natural, lo cual causa aún mayor irritación. En vez de esto, puedes comenzar a utilizar hidrolatos naturales o aguas florales para refrescar, calmar y tonificar tu piel. Yo uso y recomiendo los de manzanilla, nerolí o Rosas que aliviarán tu piel sin agredirla.

3. Exfoliarte la cara con frecuencia

Algunos ingredientes exfoliantes que actúan a nivel químico, no son aptos para pieles sensibles y mucho menos para la rosácea. Un ejemplo son los Alfa hidroxiácidos (AHA). Aunque son de los exfoliantes químicos más comunes, resultan muy abrasivos para pieles sensibles y con rosácea.

Al exfoliar la piel, esta queda desprotegida y es más vulnerable a factores externos, como el clima o incluso posibles infecciones. La piel se exfolia de forma natural cada 28 días, cuando las células más maduras se desprenden. Por tanto, en la mayoría de los casos, no es necesario acelerar este proceso. De manera personal, no me exfolio la piel, únicamente cuando retiro el bálsamo limpiador con una muselina de algodón orgánico estoy ejerciendo una ligera microexfoliación que es suficiente para mi piel.

4. Elegir productos con muchos ingredientes

Nunca sabes qué ingrediente es el que te puede estar haciendo daño o empeorando tu piel. Lo mejor, es evitar cosméticos con una larga lista de ingredientes que te resulten indescifrables y sustituirlos por sinergias de menos ingredientes pero naturales y cuidadosamente seleccionados.

Perfumes, colorantes, aceites minerales, conservantes, rellenos sintéticos y artificiales… Después de darme cuenta que la mayoría de los componentes de los cosméticos que usaba eran rellenos que no mejoraban ni favorecían en nada mi piel, supe que debía apostar por crear productos más puros, donde el 100% de los ingredientes fueran principios activos y cuyo único propósito fuera beneficiar la piel.

5. Obsesionarte con tu piel

Sé por experiencia, que no es fácil levantarse cada día y no saber cómo va a amanecer tu piel. Recuerdo que lo primero que hacía al despertar era tocarme la cara y correr al espejo para ver si me había salido un nuevo granito. El problema y el error de obsesionarnos es que es un círculo vicioso; porque cuanto más te angusties o estreses por tu rosácea, más reactiva se volverá tu piel

Es muy importante que seas consciente de los efectos que tiene el estrés en tu piel. Puedes empezar a incorporar rutinas que favorezcan el manejo de tus emociones y que pueden ayudarte en este proceso como por ejemplo el Yoga, la meditación o el mindfulness. Recuerda que si quieres que tu piel esté tranquila primero debe estarlo tu mente.

La aromaterapia también es una fuente de ayuda muy potente, ya que puede producir increíbles efectos sobre nuestro estado de ánimo. Los aceites esenciales, actúan sobre el sistema límbico, el cuál es el responsable de las emociones. Por esta razón, al crear mi gama para pieles sensibles, seleccioné aceites esenciales usados en aromaterapia por sus propiedades calmantes y relajantes, como son el tanaceto azul, la manzanilla alemana, la lavanda o la siempreviva italiana.

3. ¿Hay algo que funcione?

Debes saber que un manto lipídico comprometido es una de las principales causas de la mayoría de enfermedades de la piel: acné, dermatitis, rosácea…

De modo que uno de los pasos clave para mejorar tu rosácea, es reparar la barrera protectora de tu piel. El deterioro de esta barrera protectora, hace que aumente su sensibilidad, por lo que se agrava esa sensación de sequedad, tirantez e irritación tan típicas de la rosácea.

Así que, una de las mejores cosas que puedes hacer es reforzar la capa más externa de tu piel (conocida como la capa córnea).

Imagina esta capa como si fuera un muro de ladrillos. Piensa que este muro es el encargado, por un lado, de retener el agua dentro de tu piel y por otro de evitar que bacterias o patógenos puedan agredirla o infectarla.

Pero… ¿Cómo puedes reforzar este muro para que este fuerte y sano?

El cemento que une los ladrillos está hecho a base de lípidos (ácidos grasos). Por tanto, lo más lógico será aportarle a tu piel elementos que ya forman parte de ella como los acidos grasos de los aceites vegetales.  Quizás estés pensando: – ¿aceites para mi piel? Si, aunque mucha gente le sigue teniendo miedo a usar aceites, piensa que son los ingredientes más parecidos a la composición de nuestra piel, por lo tanto, son totalmente afines y reconocibles por ella.

Los aceites vegetales son la manera más natural de mantener tu piel hidratada y nutrida ya que le estarás aportando ácidos grasos esenciales y conseguirás que tu epidermis esté unida protegiéndola así de la deshidratación y de la penetración por bacterias, alérgenos o sustancias nocivas pueden acabar generando problemas como granitos e inflamación.

4. ¿Por qué le pasa a mi piel?

LAS 4 CARACTERÍSTICAS TÍPICAS DE UNA PIEL CON ROSÁCEA

1. Tu piel es Proinflamatoria

Las personas con rosácea tenemos altos niveles de catelicidina, un peptido antimicrobiano que, producido en exceso, hace que la piel sea más propensa a infecciones y provoca respuestas inflamatorias del sistema inmune.

Para aliviar estos síntomas elegí para mis productos ingredientes con propiedades antiinflamatorias, antibacterianas y antialérgicas como el tanaceto azul, la manzanilla alemana, la lavanda, el karité, babasú…

2. Tu piel tiene una disfunción vascular

Las pieles con rosácea tenemos problemas con la microcirculación facial. La fragilidad de nuestros capilares sanguíneos hace que tengan una mayor tendencia a dilatarse y a ser más permeables por lo que se producen fenómenos inflamatorios en el interior de la piel y por eso aparecen las rojeces en la superficie. Cuando estos vuelven a su estado normal, la rojez desaparece temporalmente.

El problema es que, con el tiempo, estos capilares van perdiendo su elasticidad y cada vez les cuesta más volver a su estado normal. Los capilares, cada vez más dilatados, se vuelven visibles a simple vista y corremos el riesgo de que las rojeces se vuelvan permanentes. Para aliviar estos problemas seleccioné ingredientes que ayudan a mejorar la microcirculación facial

Como el potente y preciado aceite esencial de siempreviva o el aceite vegetal de cártamo que gracias a su contenido en vitamina k favorece la vasoconstricción de los vasos sanguíneos para luchar contra el eritema facial.

3. Tu piel es reactiva

Nuestra piel se altera ante el menor estímulo físico u emocional. Suele reaccionar de forma exagerada a estímulos como la aplicación de determinados cosméticos, perfumes, factores ambientales, cambios de temperatura.

Incluso por factores emocionales como tensión, estrés, tristeza, ansiedad…nuestra piel responde reaccionando de forma desproporcionada. Se irrita con facilidad, nos pica, nos escuece. No toleramos prácticamente nada.

Para prevenir esta situación decidí utilizar ingredientes suaves que son perfectos incluso para pieles tan sensibles, finas y delicadas como la de los bebes: oleato de caléndula, nuez de albaricoque o aceite vegetal de jojoba.

4. Tu piel tiene tendencia a la infección

El demodex folliculorum, es un ácaro que reside en las glándulas sebáceas y folículos pilosos. Las personas con rosácea tenemos un número de Demodex más alto de lo normal. Por eso, existen indicios de que el Demodex puede jugar un papel en la rosácea, aunque no se ha podido demostrar que este sea el causante de la enfermedad.

Una de las posibles teorías es que estos ácaros, pueden bloquear los folículos y los conductos de sebo, estancando la producción de sebo y promoviendo un sobrecrecimiento de bacterias que pueden generar lesiones inflamatorias (pápulas)

Debido a esto quise seleccionar ingredientes antisépticos como la lavanda, antibacterianos como el babasú y que ayudaran a mejorar estas lesiones inflamatorias como el tanaceto o la manzanilla azul.

5. ¿Qué rutina seguir?

Simplificar al máximo tu rutina será el mejor aliado para el cuidado de tu piel. Me costó años darme cuenta, pero ahora sé que este es el mejor consejo que puedo darte.

La piel solo necesita 3 únicas cosas para mantenerla sana: Limpieza, Hidratación y Protección. Sabiendo esto, decidí comenzar a reducir el uso de productos hasta llegar a lo esencial y más efectivo.

1. Limpieza

Limpio mi piel por la noche con el bálsamo Blue Secret y retiro los restos con una muselina de algodón orgánico. Después retiro los restos con algún hidrolato natural. Por la mañana, si quieres, puedes utilizar únicamente un hidrolato o agua floral para limpiar ligeramente y refrescar.

Mi truco para evitar que la piel sufra las rojeces y la deshidratación del agua de la ducha, es aplicar antes de entrar una capa de bálsamo para protegerla. De esta manera al salir la piel esta más aliviada, sin irritaciones ni tirantez.

2. Hidratación

Por las mañanas:

Cuando me despierto, siempre sigo la misma rutina:

Utilizo el serum Blue secret aplicándolo sobre la piel humedecida con un hidrolato natural (manzanilla, rosa, nerolí).

Por las noches:

Para acabar el día, sigo esta pauta:

Utilizar el bálsamo Blue Secret ya que es más nutritivo y reparador. Aplico una fina capa y dejo que actúe y se vaya absorbiendo durante toda la noche. Al despertar la piel esta calmada, suave y nutrida.

3. Protección

Maquillaje: No tienes que dejar de maquillarte si no quieres, de hecho, el maquillaje también puede ejercer una barrera protectora para tu piel ante los factores medioambientales. Pero mi consejo, es que uses preferiblemente polvos 100 % naturales y minerales que no irriten ni obstruyan tu piel.

Fotoprotector: No debes olvidar siempre un buen protector solar:

  1. Intenta evitar los protectores solares con filtros químicos, ya que pueden ser irritantes para nuestra piel sensible.
  2. Elige uno con filtros físicos preferiblemente que contenga óxido de zinc (no nano).
  3. Protégete con un factor 30 (o máximo 50). Es mejor aplicarse varias veces uno 30 que una vez uno de +50.

Esto es, en resumen, todo lo que creo que deberías saber para empezar a controlar tu rosácea de una manera sencilla, natural y ecológica.

Si tienes cualquier pregunta o consulta no dudes en escribirme y compartir tu experiencia conmigo, me encantará poder ayudarte.

*La información que se publica en esta página no debe ni pretende sustituir la información y los consejos proporcionados por los médicos y dermatólogos.